Conozcamos al órgano más grande de nuestro cuerpo y que nos protege del exterior. ¡Démosle amor y cuidados a nuestra piel!
Hola, Queridas Beauty Lovers! Bienvenidas nuevamente a mi blog.
Como ya les había comentado, soy una apasionada de la belleza global, que mucha veces está alejado del canon de belleza establecido y eso incluye la base de todo, nuestra piel.
Creo que lo principal en una búsquedad de la belleza es tener aceptación de como y quien somos y con ello tener autocuidados. A nivel físico, hoy hablaré de autocuidados en la piel, como el órgano más grande del cuerpo. También es aquel que nos protege del exterior y que en muchos casos, somatiza y refleja nuestro estado de salud (incluso mental) y sentimientos.
En este artículo, nos embarcaremos en un viaje fascinante por los diferentes tipos de piel, para empezar a entenderla, explorando sus características y necesidades.
Recuerda que esto no tiene nada que ver con tu tono de piel, esto es algo relativo a las texturas y a como tu piel se manifiesta. Y antes de darte cualquier consejo particular, te recomendaré algo que aplica a todos los tipos de pieles: vigila tu alimentación, cuida tu cuerpo, ejercitate, toma agua, reduce el estrés y duerme bien. Escribirlo es fácil y muy complicado hacerlo. Pero hay que tratar de darnos estos autocuidados.

Dicho esto ¿Lista para descubrir cuál es tu tipo de piel? ¡Comencemos!
Los tipos de piel:
- Piel normal: La hidratación es natural y equilibrada. En cutis con poros pequeños o poco visibles, textura suave y puede tener un tono uniforme. Posee una hidratación natural óptima, sin exceso de grasa o sequedad y poros pequeños o pocos visibles.
Esta piel es poco habitual, tiende a ser una piel de personas muy jóvenes. Tenerla es un privilegio, pero así sea normal, merece cuidados y no descuidarla.
- Piel seca: Se caracteriza por una textura áspera, descamación, tirantez y falta de luminosidad. Es propensa a la aparición de líneas finas y arrugas y en algunos casos descamación. También tiene una mayor sensibilidad a productos irritantes y no es confortable.
Tu no determinas cual tipo de piel quieres, pero ciertos condicionantes nos hacen más propensos a tener tal o cual. Esta piel se da muchas veces en personas que no utilizan productos que cuiden su piel, no consumen suficiente agua, se exponen mucho al sol, viven en climas muy secos y suele suceder también en una edad avanzada de la vida.
- Piel grasa: Produce un exceso de sebo, lo que genera brillo, poros dilatados y puntos negros o acné. La zona T (frente, nariz y mentón) suele ser la más afectada. Tiende a ser una piel gruesa, con poros muy dilatados.
Este tipo de piel suele darse en adolescentes o personas jóvenes, también hay muchas personas que lo padecen como “ácne adulto”. Si no se cuida lo suficiente, puede llegar a ser una patología y ocasionar inflamación crónica en las glándulas sebáceas. Esta “grasitud” en la piel puede ser implusada por un consumo excesivo de grasas saturadas, climas excesivamente cálidos y húmedos, exceso de productos cosméticos y no retirarlos adecuadamente tapado de esta forma los poros, fumar, ya que causa estrés oxidativo y altera la composición de sebo. - Piel mixta: Combina las características de las pieles seca y grasa. La zona T presenta oleosidad, en algunos casos incluso un leve acné, mientras que las mejillas y el contorno de ojos son secos, algo tirantes. Una manera muy sencilla de reconocerlas es por una nariz brillante que puede incluir algunos puntos negros, oleosa y una sensación y textura muy diferente en el resto de la cara.
Según mi experiencia como maquilladora y cosmetóloga (aunque esto último no ejerzo), esta es la piel más común. Para no hacer el tema muy largo, sumaré aquí a las pieles grasas deshidratadas, ya que pueden parecer muy similares y sus cuidados son muy parecidos. - Piel sensible: Reacciona fácilmente a productos cosméticos, perfumes o cambios climáticos. Se manifiesta con enrojecimiento, en mayor omenor medida, picazón, en algunos casos ardor, irritación o inflamación. Estas pieles pueden también ser parte de un proceso de somatización. También pueden ser resultado temporal de alguna reacción a algún componente externo que nos afecto, como por ejemplo un peeling. Sin embargo, en caso de ser nuestro tipo de piel, debemos cuidarla con extremado mimo y atenciones especiales.
¿Cómo identificar tu tipo de piel de forma simple? Esto te dará una idea general, pero no sustituye un análisis de piel con un especialista
- Observación: Presta atención al aspecto y comportamiento de tu piel. ¿Es brillante, seca, mixta o sensible? ¿Presenta poros dilatados, acné o descamación?
- Test del agua: Lava tu rostro con un jabón suave y sécalo con una toalla. Espera 30 minutos sin aplicar ningún producto. Si tu piel se siente tirante y seca, es probable que sea seca. Si notas brillo en la zona T, tu piel es mixta o grasa. Si experimentas irritación o enrojecimiento, es sensible.
- Prueba del papel: Presiona un papel absorbente sobre tu rostro en diferentes áreas. Si el papel se adhiere y absorbe sebo, tu piel es grasa o mixta. Si no hay transferencia de sebo, tu piel es normal o seca.
Te dejo un beso grande, espero te fuera útil esta información. Hasta la próxima!
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Kari Makeup Artist




